PAGINA ACTUALIZADA EL 23/3/2007
Contra las academiasLEOPOLDO DE TRAZEGNIES GRANDA
Todo pensamiento procede del sentimiento y no de la palabra. La lengua es sólo el vehículo imperfecto del contenido emocional. El pensamiento es instintivo, la lengua es cultural. Los animales, que no saben hablar, piensan porque tienen emociones. Le damos demasiada importancia al idioma, la esencia del hombre es animal, muda. La cultura se desarrolló para encauzar de la mejor forma nuestros instintos.
Las abejas no tienen cultura porque no pueden variar su comportamiento instintivo pero si algunos miembros de un panal en lugar de producir miel produjeran tinta podría surgir espontáneamente la apicultura que favoreciera la producción de tinta y terminarían inventando la imprenta. En el origen de la cultura está la transgresión y en el origen del lenguaje está la mentira, la fantasía, porque para decir lo obvio no nos haría falta hablar.
En estos días se celebra en Cartagena de Indias el IV congreso de la lengua española. Los tres anteriores fueron perfectamente inútiles y a éste es probable que le pase exactamente lo mismo. El camino del castellano está empedrado de dificultades ortográficas, gramaticales y sintácticas. Sin hacer caso a la negativa de Juan Ramón de confundir la J y la G de su apellido Jiménez, ni a la escandalera que montó Gabriel García Márquez en el anterior congreso de Zacatecas, continuamos dócilmente escribiendo en un idioma lleno de tildes innecesarias, de letras fonéticamente iguales como la B y la V, de antiestéticas letras finales de palabra como la J de reloj o la D de ciudad.
Los acedémicos se aferran a sus códigos obsoletos como los alquimistas a sus símbolos en vez de analizar el idioma con una mente amplia que permita convertirlo en un vehículo eficaz de la cultura y de las nuevas tecnologías que la hacen posible.
(Sevilla, 23/3/2007)IR A LA PAGINA PRINCIPAL
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