La desesperación de los náufragos
No acostumbran a nadar detrás de los barcos. (El alma de náufrago se empapa enseguida de ausencia, se hace tiras de papel, serpentinas blancas, mas no se hunde). En tales circunstancias todas las acciones quedan anuladas salvo la de sobrevivir y sus sentimientos se disuelven en soledad. El auténtico náufrago pasa media vida de esa manera, agarrado a una ilusión, sin divisar la costa.
Pueden convertirse en bandadas de gaviotas sin plumas, desnudas de amor; perdida la orientación adquieren la fragilidad de los peces, pero sin llegar a tocarse, sin poderse mojar el corazón. Mueren abrazados a las olas, con el cadáver de la Luna a rastras y el horizonte casi lleno entre los ojos.
En la superficie sin nombre del agua, en la estela transparente que persigue al silencio, dejan un recado inmenso para nadie, como un firmamento apagado.
PAGINA ACTUALIZADA EL 10/12/2003