ANATOMÍA DE UN INSTANTE
(Serie de televisión sobre el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981)
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La primera impresión que me llevo es que ninguno de los actores se parece a los personajes del lamentable Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Ni Suárez es Suarez ni Carrillo es Carrillo, ni Armada, ni el propio Tejero, el rey irreconocible, el único que tiene un remoto parecido al original es el general Manuel Gutiérrez Mellado que se levantó de su escaño y se enfrentó a los guardias civiles golpistas. De algunos, ni siquiera se puede descubrir quiénes son.
Se supone que vamos a ver una serie sobre el golpe de Estado del 23-F, propiciado por el teniente coronel Antonio Tejero, basada en la novela de Javier Cercas titulada “Anatomía de un instante”. Pero lo sorprendente, es que en el primer capítulo nos ilustran con un hecho ocurrido durante el primer año de la Guerra Civil en 1936, el fusilamiento de presos del bando sublevado en la cárcel de Paracuellos. No ilustran la guerra con el bombardeo de la población civil de Guernica, Madrid, Barcelona o cualquiera de las tantas ciudades bombardeadas por la Legión Cóndor nazi en colaboración con la aviación sublevada española. No. Casualmente nos enseñan los fusilamientos de falangistas en Paracuellos. El pretexto es que cuando el teniente coronel Antonio Tejero entró al Congreso de los Diputados pegando tiros, no se movió de su escaño el diputado Santiago Carrillo, del que se dice que fue el responsable de la controvertida matanza de Paracuellos. Es decir, nos muestran un suceso controvertido y nunca demostrado, dando por hecho que el responsable había sido el dirigente comunista. Es muy dudoso que el dirigente comunista hubiera dado las órdenes de los fusilamientos de Paracuellos porque en ese momento contaba con sólo 21 años recién cumplidos, que no es edad para tener grandes responsabilidades militares y menos entonces que la mayoría de edad se adquiría a esa edad. Tenía sólo un mes como mayor de edad.
¿Quieren los directores de la serie predisponernos desde el primer capítulo, subliminalmente, en contra del gobierno legítimo de la República destruida por el general Franco mediante un golpe de Estado, similar al intentado por Tejero, objeto de la serie? ¿Con ese episodio pretenden provocar en los televidentes una reacción a favor de los fascistas sublevados que murieron fusilados en Paracuellos? Muy sospechoso. En todo caso considero inoportuno que intercalen un video de algo ocurrido 45 años antes del 23-F, con escenas de la Guerra Civil.
Admito que veo esta serie con muchas reservas, porque está basada en un libro de Javier Cercas. He leído varios de los suyos y en todos he encontrado un tufo orientado a justificar el levantamiento franquista y la posterior dictadura. Principalmente, en “Soldados de Salamina” (https://www.bibliotecatrazegnies.es/cercas5.html) en donde no se llega a saber si lo que dice Cercas son elogios o condenas de esa república española que se enfrentó en solitario a la barbarie del nazismo y del fascismo que estaba a punto de asolar a Europa. “Soldados de Salamina” tiene un precedente en “Días y noches” (https://www.bibliotecatrazegnies.es/trapiello.html) de Andrés Trapiello, que utiliza el mismo método que Cercas para contar sucesos de forma que aparentemente significan una cosa para que el lector pueda sacar la conclusión contraria. Es un método sibilino o subliminal para lanzar ideas, utilizado tradicionalmente por la literatura tramposa.
A pesar de que Santiago Carrillo negara por activa y por pasiva que él diera la orden de fusilamiento de Paracuellos y nadie pudiera probar lo contrario, se le trata como al verdadero culpable y se resalta el hecho de que se legalizara el partido comunista un par de años después de la muerte de Franco como un gesto generoso, como si esta decisión hubiera estado promovida por los “franquistas buenos”, ya que antes de la legalización, Carrillo se podía mover por Madrid con cierta libertad, aunque se pusiera un bisoñé para despistar. Se pasa por alto la contrapartida que el dirigente comunista tuvo que aceptar: abandonar todo lo que hasta ese momento había defendido y sus símbolos, hasta la bandera republicana. Este pacto le costó a Carrillo que perdiera gran parte de sus simpatizantes comunistas ya que lo consideraron un traidor.
Se insinúa que la masacre que perpetró la ultraderecha en el bufete de abogados de Atocha donde asesinaron a tres abogados laboralistas comunistas y a un estudiante, fue la respuesta fascista a la legalización del partido comunista. Esto no es cierto. El atentado de Atocha fue en enero de 1977 y la legalización del partido se llevó a cabo tres meses después, en abril del mismo año. Es posible que las cosas surtieran el efecto contrario. La muerte de los abogados laboralistas puso en evidencia que la ultraderecha no estaba dispuesta a aceptar la democracia y estaban dispuestos a repetir los sucesos del 36. Por otro lado, un partido comunista en la clandestinidad sería el factor necesario para repetir la contienda. Adolfo Suárez vio muy clara la necesidad de legalizar al PC para desactivarlo y por eso fue considerado un traidor por la derecha, es decir, traicionaba a lo que los franquistas entendían por España, y Carrillo por su parte, un traidor de la izquierda. Con lo cual estaríamos ante un pacto entre traidores.
El ejército también consideró traidor al general Gutiérrez Mellado, por apoyar las medidas tomadas por Suárez. Uno de los militares rebeldes fue el general Milans del Bosch que increpó directamente al general Gutiérrez Mellado en una reunión militar. Un año después, durante el golpe del 23-F, Milans del Bosch fue uno de los militares más activos, sacó a la calle sus tanques dispuesto a deponer el gobierno democrático por la fuerza de los cañones el mismo día de la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo, como nuevo presidente de Gobierno y sucesor de Suárez. Se había culminado exitosamente el paso de la dictadura a la democracia. Sin embargo en la serie se hace énfasis en que 1980 fue un año sangriento, donde hubo más de 450 atentados terroristas, 130 muertos “casi todos con uniforme”. Esto es verdad, pero no significa lo que la serie insinúa. Los atentados no fueron de la izquierda contra los militares. La transición ya estaba hecha, el Parlamento funcionaba normalmente con todos los partidos políticos de nueva creación y con diputados de los partidos socialista y comunista democráticamente elegidos. El líder socialista era Felipe González y el comunista Santiago Carrillo. Los 450 atentados que menciona la serie, más de uno al día, fueron atentados terroristas de la banda ETA que nada tenía que ver con la transición a la democracia, su causa era otra: querían la independencia del País Vasco. Hubo contados atentados no perpetrados por los revolucionarios vascos, pero se da la casualidad que en su mayoría fueron perpetrados por la ultraderecha. Desde la muerte de Franco los etarras incentivaron sus acciones criminales y 1980 fue el año más nefasto. Mezclar las dos cosas e insinuar que los criminales pertenecían a la izquierda con esa frase sibilina de “130 muertos casi todos con uniforme” sin mencionar debidamente a los autores de ETA es engañar groseramente a los que vean la serie, es por tanto, una inmoralidad inaceptable, como si la Transición se hubiera hecho “a pesar de la izquierda”, cuando fue justo lo contrario, se hizo “a pesar de la derecha” que en todo momento se opuso al cambio y algunos de sus líderes escribían artículos furibundos en contra de la nueva Constitución que aceptaban a regañadientes. La derecha quiso volver en todo momento a los oscuros años del franquismo. Hubo un intento de golpe de Estado por militares de alta graduación un mes antes de que se proclamara la Constitución, en 1978, para derrocar al gobierno de Suárez. Para Tejero fue como un ensayo del 23-F que ejecutaría tres años después. Se llamó operación Galaxia porque fue en la cafetería de ese nombre donde se tramó el golpe. Los atentados de ETA eran un argumento más para dar un golpe de Estado, pero un argumento que nada tenía que ver con la política democrática que se estaba desarrollando en el Parlamento. Sin embargo, los miembros del ejército hacían responsable a Gutiérrez Mellado de la violencia etarra. La gota que colmó el vaso fue el asesinato del soldado Florentino García Siller por un comando etarra. En su entierro, Gutiérrez Mellado fue insultado y agredido físicamente por sus compañeros de armas. Esto no era consecuencia del nuevo gobierno democrático, hubiera podido ocurrir bajo la propia dictadura de Franco. De hecho, uno de los primeros atentados de ETA ocurrió en 1973, cuando Franco aún gobernaba. Fue el del almirante Carrero Blanco, que era presidente del gobierno franquista. Cargar los atentados de ETA al gobierno democrático de Suárez es una falsedad o un acto de mala fe para distorsionar la historia.
La serie trata el problema vasco posteriormente, porque fue uno de los factores que desencadenó el golpe de Estado de Tejero. El ejército ya no soportaba más el constante ataque de ETA. Aquí también, el general Gutiérrez Mellado tuvo una actuación destacada, heroica, diría yo, ante las constantes amenazas de muerte de sus propios compañeros de armas. Continuó en su política de vencer a los vascos descartando la posibilidad de hacerlo militarmente porque esto desencadenaría un conflicto mucho mayor, tal vez, otra guerra civil. Los controles policiales hicieron disminuir la actividad terrorista hasta la extinción total de la banda el año 2011 bajo el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.
A Suárez lo hicieron responsable de todos los desórdenes que estaban sucediendo. Su dimisión no les bastó y los mandos reaccionarios del ejército, los nostálgicos del franquismo, empezaron a conspirar contra el gobierno. No esperaron a que el nuevo presidente, Calvo Sotelo, tomara posesión de su cargo. El 23 de febrero de 1981 se presentaron varías compañías de guardias civiles al mando del teniente coronel Tejero. Creo que es la primera vez en la historia que se perpetra un golpe de Estado utilizando autobuses como medio de transporte. Entraron al Congreso a tiros. Milans del Bosch sacó los tanques a la calle en Valencia. En todas las capitales de provincia se tomaron los medios de comunicación y los soldados tomaron las calles. Pero todo falló por falta de coordinación. Tejero, se quedó con la pistola en la mano en el salón de plenos del Congreso, atemorizando a los diputados y esperando la llegada de quien se iba a hacer cargo del gobierno, al que nombraban como el “Elefante blanco”. Todo apunta a que se trataba del general Alfonso Armada, que había sido el Secretario General de la Casa del Rey hasta 1977, pero nunca se presentó. Lo más probable es que sospechara que el golpe ya había fracasado y no tenía sentido meterse en la boca del lobo.
El rey Juan Carlos prácticamente no aparece en la serie, se insinúa que estaba más o menos al tanto del golpe de Estado pero no hay seguridad de que lo apoyara, tal vez estuvo a favor mientras pudo ser un éxito y cambió de opinión cuando el general Armada no se presentó en el Congreso, lo cual era señal de que el golpe había fracasado. Decidió hacer un comunicado a la nación por la televisión a la una de la madrugada del día siguiente, cuando ya todo había pasado y no había peligro de que el golpe pudiera triunfar. En la serie, discretamente, no aparece el comunicado del rey.
P.D. No ha habido muchas críticas de la serie. Ni positivas ni negativas. Creo que mi modesta crítica va a ser la única o de las pocas que cuestionen en varios aspectos la novela de Cercas llevada a las pantallas de televisión.
Esta circunstancia me parece muy buena noticia. Al común de la gente ya le da igual lo que pasó el 23-F y la propia guerra civil. Es un síntoma de buena salud, cuando uno deja de pensar en su estómago es que la úlcera ya se curó. España vive ahora sus mejores años en democracia y cualquier intento de volver a generar odio entre españoles está abocado al fracaso.OTRAS INTERESANTES OPINIONES SOBRE LA SERIE:
"Es preciso señalar que Cercas no escribe una crónica histórica tradicional. Su objetivo declarado es desentrañar el significado simbólico del gesto de Adolfo Suárez permaneciendo sentado durante los disparos de Tejero. [...] El Suárez real queda desplazado por un Suárez simbólico que responde más a la lógica de la tesis del autor que en muchos momentos roza la manipulación interpretativa: el gesto heroico se lee como síntoma de un fracaso, la tenacidad como terquedad, el liderazgo como arribismo". [...]
"La mirada no es crítica sino corrosiva". [...]
"Cercas sugiere que la erosión del consenso, la parálisis política y el desgaste del presidente contribuyeron a generar las condiciones para el cuartelazo". [...] "El resultado es un relato en el que la sombra del franquismo queda retratada sin demonios claros, mientras que la democracia aparece como un experimento frágil, torpe, casi ridículo."
La serie adolece de tres cosas esenciales:
"1) Falta de rigor histórico: distinguir entre contexto y culpa;
2) poco respeto moral: reconocer la grandeza cuando la hay;
3) falta de humildad narrativa: aceptar que la memoria democrática no es materia para el jugueteo literario".
Maverik63 en filmaffinity
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Leopoldo de Trazegnies Granda
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