IR A LA PAGINA PRINCIPALEl lector Borges LEOPOLDO DE TRAZEGNIES Sabemos que Borges le dio más importancia a sus lecturas que a los textos que escribía y decía que le gustaría ser recordado por los libros que había leído y no por los que había escrito. Por eso, un catálogo de libros hecho por él es una más de sus obras literarias. En su Biblioteca personal Borges, que inventó la biblioteca más completa del mundo compuesta por todas las combinaciones posibles de las letras del abecedario, se impuso la tarea de reducirla a cien libros. A su muerte, tenía escritas las notas de sesentaicuatro. Las obras seleccionadas pertenecen a la literatura mundial, el maestro argentino nunca le puso fronteras al arte, aunque sintiera predilección por los autores anglosajones.
Sus textos son síntesis de todo un discurso sobre el estilo y contenido de cada una de las obras analizadas. La estructura de estas semblanzas borgeanas incluyen unas frases sobre la personalidad del autor y algunas más sobre la obra comentada. A continuación transcribo algunos de sus retratos fulminantes:
"El destino de Kafka fue trasmutar las circunstancias y agonías en fábulas".
Chesterton "encontró su salvación en la fe de Roma, de la que afirmó extrañamente que se basa en el sentido común".
"André Gide, que de tantas cosas dudó, parece no haber dudado nunca de esa imprescindible ilusión del libre albedrío".
Robert Graves "admirable como poeta, como investigador de la poesía, como sensible y docto humanista, como novelista, como narrador y como mitólogo".
"Dostoievski no debe ser juzgado por cada página sino por la suma de páginas que componen el libro".
"Melville tenía, como Coleridge, el hábito de la desesperación. Moby Dick es, de hecho, una pesadilla".
"Claudio Eliano encarnó el mejor tipo de romano, el de un romano helenizado [...] Nada sabemos de los hechos que tejieron su biografía; queda su voz tranquila narrando sueños".
"Phillpotts, el más inglés de los escritores ingleses, era de evidente origen hebreo y nació en la India".
"Antes de ser un buen terrorista de la literatura fantástica, Meyrink fue un buen poeta satírico".
"Emily Dickinson creía que publicar no es parte esencial del destino de un escritor. Juan Rulfo parece compartir ese parecer".
Jean Cocteau "a la manera de Oscar Wilde, fue un hombre muy inteligente, que jugaba a ser frívolo".
Leon Bloy "desdichadamente para su suerte y venturosamente para el arte de la retórica, se hizo especialista de la injuria".
Goussac "fue un crítico, un historiador y sobre todas las cosas, un estilista".
"William Blake es uno de los hombres más extraños de la literatura".