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Las tinieblas de Vargas Llosa
LEOPOLDO DE TRAZEGNIES GRANDAEn su oscuro artÃculo quincenal "Viaje a las tinieblas" (EL PAIS, 14/10/2001), el escritor Mario Vargas Llosa intenta responsabilizar de la situación afgana a los paÃses colonialistas europeos. No le falta razón, la degradación cultural a la que sometieron sus colonias y su explotación económica, produjeron en gran medida los odios fanáticos que hoy comprobamos. Pero su argumentación está muy cerca de las tesis desarrolladas por Samuel Huntington en su libro "El choque de civilizaciones" (N.Y., 1996) sosteniendo que los pacÃficos europeos se convierten en salvajes cuando su civilización entra en contacto con culturas diferentes.
Para ilustrar su teorÃa, pone como ejemplo a Bélgica (que como Portugal, Italia, Holanda o España, mantuvo colonias en otros continentes), inspirándose en una novela de Joseph Conrad, que leyó inducido por dos artÃculos publicados recientemente.
El escritor palestino Edward W. Said también menciona la novela de Conrad en un artÃculo titulado "El choque de ignorancias" (EL PAIS, 15/10/2001), escrito justamente para demostrar que no existe un enfrentamiento de civilizaciones, sino que lo que realmente genera problemas son nuestras mutuas ignorancias, refutando la tesis de Huntington. Mario Vargas Llosa probablemente también leyó el artÃculo de Said en su versión inglesa antes de escribir el suyo, aunque lógicamente no lo mencione.
Edward W. Said, profesor de la universidad de Columbia, le dedica un sólo párrafo a Conrad, para exponer "que las distinciones entre el Londres civilizado y 'el corazón de las tinieblas' se venÃan abajo a toda velocidad en situaciones extremas". En cambio MVLL, en su alambicado discurso, intenta desviar el curso del rÃo Congo hasta hacerlo pasar por Afganistán y desenterrar un rey con posesiones privadas en Africa hace dos siglos para disfrazarlo de abuelo de otro Bin Laden, cristiano y Occidental. Parece que el autor de "La guerra del fin del mundo" se pierde en las "tinieblas londinenses" cuando busca las raÃces del terrorismo islamista. Ni el polémico Francis Fukuyama se ha atrevido a defender una teorÃa tan disparatada en "Seguimos en el fin de la historia" (EL PAIS, 21/10/2001), artÃculo escrito recientemente para rebatir a Huntington.
Kapuscinski, tampoco cree en ese "choque de civilizaciones" tan oportuno para mantener al mundo enfrentado por sus ideas, opina que se trata más bien de un enfrentamiento entre la riqueza y la pobreza.
Pero lo que es obvio es que las claves de la situación árabe actual no se encuentran en el libro de Joseph Conrad sobre Africa sino, en todo caso, en el colonialismo británico de la India, Pakistán, Sudán o Birmania. Pero a MVLL se le pasa este pequeño detalle, no repara en el más grande Imperio Colonial de la historia, Gran Bretaña, que ha sido el paÃs colonialista por antonomasia y el origen de la mayorÃa de los conflictos étnicos y religiosos que se han producido en el mundo árabe en los últimos años. Este "olvido", que supongo voluntario, dice mucho y bien del afamado novelista ya que no quiere herir los sentimientos del paÃs donde reside y come; pero evidencia la sistemática parcialidad de su pensamiento polÃtico en razón de sus propias circunstancias.
En su tenebroso analisis del conflicto afgano ignora también el colonialismo que está llevando a cabo hoy en dÃa Norteamérica, intentando sustituir económicamente al Reino Unido en sus antiguos dominios. Aunque al pensamiento vargasllosiano le cueste reconocerlo, quien ha desatado la ira islamista ha sido el moderno heredero del Imperio Británico, paÃs que él tanto admira en su versión "maiamera": ESTADOS UNIDOS, como claramente lo expone Ignacio Ramonet en "El adversario" (Le monde diplomatique, oct/2001).
Pero dudo mucho que Mario Vargas Llosa se documente en autores como Ignacio Ramonet, director de una de las revistas polÃticas de más influencia en Europa, o en Edward W. Said, profesor palestino de la universidad de Columbia, para escribir sus artÃculos quincenales.