José Luis Menéndez |
Si los abismos son la cuna del viento
Se agita entre la línea ecuatorial
Suele revestirse con flores de naufragio
Recuerda los colores de la niñez
Al atardecer recibe la despedida del sol
No deja de crecer pero luego
Es como una ciénaga donde las manos
Hacia la noche toda la humedad le ha sido
Termina flameando como una bandera
Volcán por donde ingresa un hálito de viento
Agazapada
Pequeña, recta, consagrada
Abierta hacia un dolor
No ha valido el juego de las proporciones
Eso pasó desde la noche
Luego de millones de inviernos
El esperma lo sabe. Después espera y tiembla.
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Rafael Cabello (Madrid)
La bolsa de Pipas Nº 66 (Palma de Mallorca)
Vendrán lluvias suaves
Como dedos de plomo en las espaldas
Vendrán fieros leones por mares
De cristal enrabietados
Y me colgaré de las rodillas
que salen de tus labios muertos
Y enjuagaré las manos con tus dientes
Hasta que crezcan raíces de acero en mis tobillos
Apenas veo tu vientre
Que es un campo de arena y musgo
Y aquí me quedo
Porque me sabes, a huesos de paloma
A piel de primavera, a miel de lagartija
Y te cubro de almendros puntiagudos
Para que en este desierto
Pueda regar de fetos tus suspiros
Y quitarte las medias de seda
Y dejarte al descubierto
La catedral que sale de tus muslos.
Belén Reyes (Madrid, 1964)
Sucede que es muy tarde para todo
Sucede que me duele aquí, en la tinta.
Omar Lara (Nueva Imperial - Chile, 1941)
mueven los labios en un idioma que casi olvidé
He vivido tantos años lejos de ti
en las viejas casas de madera
Pero qué habría hecho sin tu ausencia de todos estos años
Debo apresurarme,
Me pregunto si llegaré a tiempo a tu cuerpo
Tú que eres razonablemente feliz
Mas hay amor mío
Habremos envejecido junto a un cenicero repleto de colillas
Te llevo en el bolsillo chico
En fin, a lo que iba,
Hay teléfonos
Ni a 2.000 kilómetros
El más mínimo gesto me sirve
Sería falso
Tu garganta me atrapa en laberintos
Los pies no nos sujetan a la tierra,
Sueño a tu lado en compartido vuelo.
ARRIBA
ARRIBA
Cristina Padín (Amsterdam)
Dios, leyenda, arte y pasión.
Me dijiste sonriendo una nueva palabra.
Donde dijiste "digo" glosaron nombres.
Leopoldo de Trazegnies Granda
A ti el picotazo mortal te lo dio un rayo negro en la madrugada,
Viajamos tantos años persiguiendo la ternura de los trenes,
Y me quedo con la culpa de estar vivo,
María José Mures (Fernán Núñez, Córdoba, 1970).
Besos sueltos para un oído
Cae se deshace La belleza
Vivencia que atalanta
Ella durmió desnuda pero…
Qué mujer no se ha sacado una espina del pie
Pero estamos en el siglo diez y Hemavati
(En el quince otra dama guarda el cuerpo con llave
Y estas hembras duras sobre islas airosas
(O bien son la Dama y soy yo, transidas
Como sobre la alfombra de índigo
Libradas a su placer, las espontáneas
Tu cuerpo es mío
Poemas Del DES_AMOR
Voy borrando de mi ordenador las carpetas que fuiste dejando.
# # #
A MÍ ME MUEVE EL AIRE
Los sueños que humedecían mis bragas,
# # #
COMPASES
Tu disco de rap me lo pongo para amenizar mi visita al baño.
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DE POESIA
Sucede que mi boca es una herida
Los ojos de las monjas son medallas.
Mirando al mar de espaldas a la vida.
La espuma es una novia destrozada.
Los niños saben cosas y se callan
Mirar el mar sin ti, me da tristeza.
Soy la costra de un sueño, si me levanto sangro.
La radio tiene manos y te abraza.
Tengo que irme ya, me necesito.
Copular con la luz de sombras me embaraza.
Difusos habitantes escudriñan
Nada
aunque sé que estás aquí
al alcance de mi voz
a menos de un millón de kilómetros de distancia
debajo de tu blusa de lana
debajo de tu blusa de luna
caliente y hermosa.
Si todas las mujeres tiemblan bajo una blusa de lana
tibias en sus porosidades
si todas tiemblan
feas y lindas
qué puedo decir de ti
que eres mía y te amo
aunque no existas.
rodeado de tu ausencia como una Isla
en la tierra que no pisamos juntos
en la hierba en que no nos tendimos a mirar
las estrellas
he vivido tantos años lejos de ti.
qué habría sido de mí
hubiera podido incluso ser feliz.
se me hinchan las piernas
tú sabes
y en el cuerpo me aparecen unas fantásticas
placas aureoladas.
tu cuerpo que se contrae con mi jugo de limón
debo apresurame.
Debo apresurarme a pensar que debo apresurarme.
¿has pensado en lo que nos espera?
Hay lugares que son sólo nombres
y otros
son sólo recuerdos
y nosotros buitres de los recuerdos.
He ahí esos despojos
un gesto
una sonrisa
el paso del tren frente al suave lomaje
un furtivo paseo por el pueblo natal después de tantos años.
Algo queda.
No es un festín
los huesos están roídos
pero puedes buscar bajo las piedras casi pulverizados
o lamer el polvillo.
lugares y destinos que parecieran estar
al otro lado del mapa
invisibles pero ciertos
con tranquilos crepúsculos
y en la distancia
cuerpos que se deshacen en dirección al sol
mientras salan sus piernas en la espuma.
mirando algún retrato ya sin rostro
amarillo
y algún otro tesoro rescatado del tiempo.
Tú que podrías haber sido razonablemente
Feliz.
POEMAS CAPITALES
Eugenia Puertas Holgado (Sevilla, 1974) Premio G.A. Becquer de Poesía Juvenil 1998.
Huerga & Fierro Editores. Madrid, 1999,
ISBN: 84-8374-135-0
Hace tiempo que te llevo conmigo
aunque tú no lo sepas
ni te dé ya por pensar en mí.
de la camisa azul,
y a solas te saco
te tumbo a mi lado
y te hablo bajito,
porque no es muy creíble
que alguien tan grande
quepa en mi bolsillo
no vayan a tomarme
por una loca
que habla sola.
que nos sale barata
esa forma de llevarte
a París,
a la playa,
todo sin pagar billete
tú un poco apretado
pero sin cansarte,
y yo encantada
de llevarte tan cerca.*
que nunca se marcan,
labios,
que nunca se besan,
y manos,
eso sobre todo,
que nunca están
donde debieran.*
una se libera de tu nombre
cada vez más extraño,
aunque inevitablemente mío
como un muerto propio
al que se intenta olvidar
y cuyas ropas frías
irrumpen a cada paso.*
para sentirme en el centro y la cumbre,
el más mínimo gesto me mata
arrastrándome a la miseria,
todo depende
de tus ganas de rozarme
en una tarde como esta.*
decir que no me inspiras nada,
pero eso sí
ya no son más que seis segundos de tristeza.
(Poeta y compositor de boleros).
(Ver)
De la serie "Siete días"
(Revista Renacimiento Nºs 55-58. Año 2007)
Sara Mesa. (Sevilla, 1976)
Hoy vuelvo a ti, a tu abrazo,
a tu celeste olor de pan tardío.
de pequeñas palabras.
A través de tu lengua entro en tu mundo.
No sé qué hay mas allá de mi mirada
pero sé que tu nombre
no está hecho de tu sangre.
el humus que nos nutre
es etéreo.
Eres mar en mi pelo,
granizo en mis tobillos.
Beatriz Villacañas (Toledo, 1964)
El espacio se tiñe,
huele a rojo,
todo él se hace tigre
que devora
palabras y conceptos.
La gravedad
se ha aliado al rugido,
es ahora
matemática anárquica
hecha motor y sexo.
Hoy
el aire
hecho insolencia,
la mejor gobernanta de tus nervios,
el voltaje maestro de tus músculos
echando un pulso
a toda reflexión.
El tiempo es una presa
de exquisito
sabor a cazador
que tú te comes
mientras al corazón
ya no le queda
un solo sentimiento controlable.
El deseo
derramando mecánica en la sangre,
agarrando con pasión el infinito
a trescientas pulsaciones por minuto.
Mientras Eddie Irvine atraviesa Dublín con su Ferrari
rojo,
se diluye
mi viejísimo anhelo de las alas
y grito
¡ponme ruedas!
Los ojos de la niebla. Visor Libros, S.L. Madrid, 2008.
ISBN: 9788475226798
Raquel Lanseros (Jerez de la Frontera, 1973)
Ahora ya sé que pasé por tu vida
como pasan los ríos debajo de los puentes,
-indiferentes, turbios, orgullosos-,
con la trivialidad desdibujada
de las pequeñas cosas que parecen eternas.
Muchas veces lo obvio
se oculta tras un halo de extrañeza,
tras la costumbre lenta, indistinguible
del aura fugitiva de las vivencias únicas.
Es difícil saber
que la belleza abrupta del vivir cotidiano,
tan desinteresada de sí misma,
nacida sin clamor ni pretensiones
es en esencia tan mágica y rotunda
que resulta imposible de imitar a propósito.
Y es aún más difícil
comprender que la fiesta de las cosas sencillas
casi siempre termina
mucho antes que la voluntad del festejado.
Inmóvil vi pasar ante mis ojos
el desfile callado de tu vida
con tus sueños cansados en otoño,
tus alegrías de puertas para adentro
y tus desvelos discretamente cálidos.
Creo acertar si digo
que nunca te di nada que no fuese
un préstamo a mí mismo.
Te pedí, sin embargo, tantas cosas.
Hoy, inmóvil de nuevo, asisto inerme
a este desfile amargo de tu ausencia
mientras mi corazón -dividido y atónito-
comienza a descubrir que la vida va en serio.
Te recuerdo. Hace frío
y el frío me devuelve
aquella forma tuya tan sutil
de ofrecerme a la vez un corazón errante,
la suerte en un casino de Las Vegas,
la lluvia indescifrable del desierto,
los versos de Machado en un suburbio.
Ahora ya sé que pasé por tu vida
indolente y confiado, -sin asombro-,
como suelen vivir todos los hombres
que no conocen todavía la pérdida.
(Autora de varios libros de literatura taurina)
BURELEANDO
Temple, orgasmo, alma y sudor.
Eso eres tú.
Y tardes de magia y aroma…
Y días de espera y tensión…
Y capote y muleta en cuerpo
y corazón…
y el sueño del toreo
dibujado en tu piel.
No eres estatua de sal
a pesar de tu quietud,
avanzas, sumas, sigues…
todo eso haces tú.
Tus miedos no han nacido,
tus triunfos son historia,
tú juegas con tu vida,
la muerte no concibes,
tú eres un Maestro,
que da, enseña y vive,
tú sufres porque sientes,
y sientes porque sabes,
tú eres arte, poesía,
luz y sol,
color, valor y
armonía…
todo eso eres tú,
José Tomás,
torero,
y qué torero!,
en la plaza y
en la vida.
Micromundo con melena
que se seca con los aires de los noticiarios
Silvia Lázaro (Málaga)
LOS RENOMBRES
Refundiste con esperanza viejos conceptos.
Ideaste coherente modelo más justo.
Soñaste con un cambio no brusco.
Hoy te releo.
En el margen queda anotado el concepto.
(Lima, 1941)
(17/4/2010)
Como ustedes saben voy a cumplir setenta años,
la edad a la que uno suele cerrar el cuarto de los juegos
y sentarse en la terraza a esperar el aliento de los pájaros azules.
rompió la ventana del tiempo y congeló tu mirada.
La línea del horizonte se apoderó de tu cuerpo
y la soledad mojó con fuego y vino tus ojos abiertos al vacío.
ocultando una luz que se encendiera entre vagones,
el viento de los días disolvió fumarolas en tu pelo,
tu silencio sonoro rompió otro silencio más cercano,
mas ahora ya no es tiempo de desentrañar el canto de las aves
sino el momento de dejarlas partir.
aterido de penas y de palabras no dichas,
cuidando de no usurpar tu alegría, tus ilusiones muertas.
Apagaré el hogar tras el convite fallido
y saldré al jardín para ser despedazado por estrellas
fugaces.
nunca se pierde El silencio
no da tranquilidad hoy
Aguanto la cabeza con dolor
Es lo que no digo
el agua calentó mi piel y el silencio
continuaba su eco Nos vamos deshojando
nos vamos
perdiendo
poco a poco
ahogándonos
Cuando todo se agota y quedan vestigios
es la agonía un regalo
Los días como pétalos en mi mano están
qué hacer con tanta muerte…
a quién contarlo que no la tomen por…,
las putas duermen desnudas, como yo,
-como ella, quise decir-.
Ellas se desnudan pero no duermen,
hay una pequeña diferencia,
ellas se van,
y Ella quedó sin cliente dormida,
ambas hicieron bien su trabajo,
una sobre todo
la que bajaba la mano
como una araña sin hilo
buscando su sexo
y su cuerpo se tensaba
como el arco que salvó a Penélope.

María Elena Blanco (La Habana, Cuba)
© María Elena Blanco
Hembras duras sobre islas airosas
y arqueándose, desnuda o bajo veladuras
y abalorios, en el amor o el baile o simplemente
al pintarse los ojos frente a un espejo bajo.
ha sido violada por un dios, da a luz
a un príncipe en medio de un bosquecillo
alto de palmeras de dátiles, manda erigir
la arquitectura del deseo.
de terciopelo rojo y secreta su pasión muda
por los cinco orificios en un huerto florido.)
semejan a las chicas del siglo veintiuno
con sus tangas y tetas de silicona.
de un disfrute heráldico.)
la escena es exterior y el enigma está adentro,
visible sólo con el ojo de atrás, en el hueco
febril del templo forrado en piedra o piel.
reunidas en ese tiempo de arenisca
dan un sobresalto al vacío.
Libradas a su placer, Khajuraho
(Templo de Parsvanatha, Khajuraho, Madhya Pradesh, India.
Serie de tapices La Dame à la licorne, Museo de Cluny, París).
Nerea Riesco (Bilbao))
www.nereariesco.com
Desnuda y en lo oscuro
I.S.B.N.: 978-84-614-4572-1
Ilustrado por Juan Antonio Flores
Ediciones En Huída
Sevilla, 2010
Sabes a sal
cuando lo aplaco entre mis muslos
con un canto de sirena
te notifico el desahucio
del refugio donde toda yo
-caverna y remolino-
te retuve acuosa
esperando la borrasca en mis entrañas.
Entonces los ojos se te vuelven párpados
echas atrás la cabeza
y ese rumor sordo retumbando aún en mi vientre
me obliga a abrazar tus caderas de contador de cuentos
-ansia húmeda, navegable-
para disponer tu prospección
a la cuenca abisal de mi boca.
Me invades como
los cabos
que se saben
penínsulas:
te recubre de agua,
provoca sacudidas de olas,
te arrastra a lo más profundo...
hasta que puedo escuchar un murmullo de caracolas
anunciando que vas a espumarte en mí
entonces te confino entre los labios y
-como ánfora de marino a la deriva-
reservo el sabor a sal que me derramas,
para soñar que soy de nuevo orilla húmeda
esos días tristes en que tus ausencias desertan mi playa.

Mercedes de Vega (Madrid)
www.mercedesdevega.com
Mañana, has de saber, que nunca estuvimos aquí. Y además, nadie nos echará de
menos. Ni a ti ni a mí. Andarán los años, avanzarán los siglos y todo seguirá igual,
exactamente como ahora. Nadie llorará por nosotros. Nuestros hijos y nuestros nietos,
con apenas dos gemidos inaudibles, nos despedirán en una mortaja que no conmoverá
a ningún hombre ni a ninguna mujer, quizá a ningún huérfano. Habremos muerto por
nada y habremos vivido por nada. Y no me preguntes. Que ya las palabras no saben
qué decir. Se han vuelto locas y no quieren hablar más. No tienen nada que contar. Ni
bocas por las que salir. Ni mentes que las inventen. Sólo el silencio, sin tiempos, nos
hará eterna compañía. Y nadie sabrá jamás que existimos por nada.
16/06/2009            
ISABEL MARTÍN RUIZ
(Cuaderno de Creación Nº 14) Palimpsesto 2.0
Fotos, trabajos y tu música.
La papelera de reciclaje se llena rápido.
Lo elimino todo y por si acaso formateo el ordenador,
que también se quedó harto de que lo tocaras.
ahora dejan mojada mi almohada.
Cada mañana la saco a la ventana,
a ver si también
se lleva el viento tu recuerdo.
Va a compás con los ruidos que salen de mí mientras pienso en ti.
Está bueno este disco que te olvidaste,
me hace
ser creativa.
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PAGINA ACTUALIZADA EL 21/11/2013