PRESENTACIÓN

 ROSA DEL CARPIO

 

Es un honor para mí escribirla presentación de la autobiografía de la poeta Rosa del Carpio, escritora comprometida con los ideales del pueblo como la justicia, la libertad y la revolución. Estos valores de compromiso político los combina en sus versos con sentimientos básicos como el amor a la pareja, el amor a la familia o el amor a los amigos, al mismo tiempo que no reniega de su primera poesía ni mucho menos de su primer libro.  He esperado con ilusión la llegada de la publicación de esta autobiografía ya que me alegra que en esta época tan oscura de pandemia que nos ha cambiado la vida y la forma de sentir a todos, la poeta a sus 89 añosha optado con valentía por la supervivencia y por continuar trabajando calladamente y en soledad para los investigadores e intelectualespero sobre todo para sus lectores que son muchos en todos los países de lengua española.

Esta autobiografía vio la luz por primera vez en mi tesis doctoral:Poetas peruanos de la Generación del 60. Poesía de corte democrático y social y su evolución a la neo-vanguardia. Universidad de Alicante (2019) y posteriormente en la Antología Poetas peruanos de la Generacióndel 60 ( EditorialAxiara , EEUU, 2020). Rosa del Carpio me escribe un mail el 31 de marzo de 2017) “Querida Elena, no sabes cómo me has removido. Yo estaba casi en un estado de inercia, sin escribir nada y de pronto siento una fuerza que viene de lejos y me pongo a escribir mi autobiografía y me doy cuenta que mi vida ha sido como una novela. En eso estoy yes más, voy a incluir algunas fotografías. Te la enviaré porque la principal destinataria eres tú. Gracias mil, Elena”. “Querida Elena, te envío estas notas autobiográficas que las he escrito venciendo muchas barreras. Espero de tu criterio me hagas un comentario” (3 demayo de 2017). Siempre le estaré agradecida a la poeta Rosa del Carpio porsu generosidad hacía mi trabajopero sobre todo me siento muy satisfechay orgullosa porque su autobiografía y su producción poética brillen con luz propia y queden para la posteridad,con todo merecimiento y justicia en el Perú y en todo el mundo de habla hispana. 

Rosa del Carpio, una de las más importantes poetas peruanas de la Generación del 60 ha publicado su autobiografía, corregida y aumentada,  Memoria de lo que no fue este año 2020 de terrible pandemia mundial, la poeta ha dedicado estos tiempos de soledad  y de confinamiento a hacer una semblanza y una crónica histórica de la situación política y social del Perú e igualmente ha recogido con una enorme generosidad y sinceridad sus vivencias familiares donde ha desnudado sin falsos pudoressus más sentidas emociones y sus más profundos sentimientos vividos durante los años de su infancia, de su juventud y de su madurez. Compone un retrato biográfico e histórico de la segunda mitad del siglo XX y de los 20 años del siglo XXI. Y al mismo tiempo,minuciosamente y como una atenta observadora, analiza a sus coetáneos tanto en sus actitudes como en sus comportamientos al mismo tiempo que estudia en profundidad los entornos en los que ha vivido: Lima y Arequipa alternativamente durante su infancia y juventud y la ciudad de Lima que es su refugio durante el resto de su vida hasta la actualidad.

La Universidad de San Agustín de Arequipa fue el lugar de su formación universitaria y de su desarrollo intelectual y político junto a compañeros y compañeras que de algún modo y a lo largo de su vida la marcaron con un tinte intelectual que ella traslada como cronista de su época a su producción poética.  De entre todos ellos destaca a Abimael Guzmán y al camarada Augusto.En dicha universidad, el primer año de su ingreso, hace un elogio del Dr. Ángel Rodríguez Rivas, profesor muy querido por la poeta que en los primeros días del curso les dice a los alumnos: “Esto es la Universidad y aquí me dejarán más allá de la puerta todas las creencias y prejuicios que tengan, aquí se viene a investigar y para ello hay que estar con la mente abierta”.

En el mismo momento en que la poeta empezaba a escribir sus primeros poemas el Perú estaba bajo la dictadura militar, represiva y sangrienta del General Manuel Odría (1948-1956).  Rosa leyó primero a Neruda y a Vallejo y este último le tocó las fibras más profundas y continúo con Rilke y con Artaudpero luego siguió su propio camino al leer sobre la guerra civil española y los poetas:Miguel Hernández, Federico García Lorca y Antonio Machado entre otros.

En el epígrafe de La conquista del trigo (1964) Rosa nos señala cuál ha sido su blasón de lucha: “porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires”. Losversos y poemas de este poemario me transmiten paz al leerlo, al mismo tiempo que descubro que es una escritora comprometida y eso me conmueve porque también es revolucionaria pero no escribe panfletos y su poesía es luminosa y vital e igualmente posee algoque ella no se cree mucho, y que le brota del alma, la ternura.

Josué Barrón en 2017 realiza una crítica sobre La Conquista del Trigo que merece la pena citarse: “La Conquista del Trigo (Arequipa, 1964) de Rosa del Carpio (Lima, 1933) es uno de los pocos poemarios donde se equilibra el compromiso social y la poesía. Así el texto no llega a lo panfletario que abundaba en esa época de su publicación. Cada verso suyo guarda la profundidad de su compromiso político con las nuevas generaciones. Su poesía es un llamado a la reflexión, la unión y el repensar de los nuevos tiempos”.

En Lima, en 1965, tuvo una buena acogida en la ANEA (Asociación Nacional de Escritores y Artistas) y en el Instituto José Carlos Mariátegui. Por mediación de Francisco Carrillo, poeta de izquierdas, contacta con algunos jóvenes poetas de la Generación del 60, que se reunían en la Casa de la Poesía en la llamada bajada a los baños de Barranco, un espacio simbólico muy importante para los poetas de ese momento. Allí vivía temporalmente Rodolfo Hinostroza y se reunían poetas como Carlos Henderson, Gladys Basagoitia, que también era del 1º de Mayo, Juan Ojeda y otros. Rosa leyó algunos poemas e Hinostroza tomó la palabra para hablar de Javier Heraud, que había muerto hacía poco en circunstancias trágicas, por lo que todos estaban muy afectados.

En 1966 viajó a Francia, cumpliendo así uno de sus sueños: “En Lima recogí de la embajada francesa la Carta de Presentación y algo así como 800 francos. Viajamos yo, mis maletas y una caja de libros de La Conquista del Trigo. París fue muy dura conmigo desde el primer día” (Autobiografía). Su llegada a París y sus primeros tiempos fueron difíciles para una chica sola que quería vivir plenamente la vida en esa ciudad, hasta que en una conferencia sobre un pintor francés conoció a dos peruanos, uno de ellos era un pintor que sabía mucho de arte y de cine, con el que posteriormente se casaría y tendría tres hijos.

 

                                                 Elena Zurrón Rodríguez

                                                 Doctora en Filosofía y Letras

                                                 Alicante, 2021