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SANTONES DEL SIGLO XXI

 

¡Cómo echamos en falta las reflexiones de periodistas como Eduardo Galeano o Haro Tecglen en estos tiempos de crisis global!

Hacen falta mentes lúcidas, personas honestas que siempre son las que han sacado al mundo de los atolladeros, personas que nos muestren los senderos humanos en este jardín de senderos que se bifurcan borgeano donde nadie es lo que parece, donde la traición, la crueldad y la injusticia son la moneda de cambio para satisfacer intereses individuales inconfesables, sean estos económicos, religiosos o políticos.

Hacen falta periodistas honestos para contrarrestar a la patulea de santones laicos que aprovechan las épocas de crisis para lanzarnos sus amenazas de distopías espantosas, para acusarnos de crímenes contranatura, para acojonarnos con cruentos castigos terrenales, para descubrirnos que la Naturaleza se está vengando de la Civilización, como si la naturaleza fuera una señorona resabiada y la civilización un amante cínico e inepto.

Hacen falta también mentes lúcidas para protegernos de los “triunfalistas” negacionistas “terraplanistas”, que se creen los dueños del mundo porque tienen una cuenta bancaria bien provista. Su inocencia es tan tóxica como su dinero.

Bastante hemos aguantado durante siglos las amenazas religiosas del fuego eterno para someter a una Humanidad temerosa del futuro donde los grandes sacerdotes del becerro de oro eran los únicos beneficiarios, para que ahora surjan santones laicos utilizando las mismas técnicas del terror que dicen denunciar.

Santones que ahora que ven en peligro su estado de bienestar copan las redes sociales lanzando un “¡Sálvese quien pueda, todos sois culpables!” cuando han permanecido callados durante siglos ante las grandes desgracias de la humanidad, el hambre y la enfermedad de África, los genocidios europeos, las guerras sistemáticas provocadas en Oriente Medio por los poderosos, la injusticia de Latinoamérica, etc. etc.

¡Cuánto echamos en falta a los intelectuales sensatos que no se dejaban arrastrar por los delirios de los deplorables perturbados sociales ni aceptaban las dádivas de los poderosos para ponerse a su servicio!

Menos mal que aún tenemos personas como el anciano ex presidente de Uruguay Pepe Mujica para darnos un toque de atención sencillo en estas épocas donde el sufrimiento de la Humanidad se ha incrementado con pandemias terribles.

El mundo resurgirá y volveremos a disfrutar de los placeres de la vida, a crear arte, a escribir poemas sublimes, siempre ha sido así, pero ¡a cambio de cuánta locura e injusticia!

 

(Leopoldo de Trazegnies Granda. Sevilla, año de la pandemia de 2020)