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LA ROSA
Los jardineros hablan alrededor de la rosa,
la flor perfuma sus palabras
sin saber que están decidiendo cortarla.
SUEÑOS
Tus sueños son como un árbol,
en calma ante el temporal,
pero si una golondrina
en su copa
se posara,
temblaría.
DÍSTICO
Si la noche es profunda como tus labios
el alba será alegre como tus ojos.
EL TAÑEDOR
DE LAÚD
Me quieres cuando taño mi laúd,
cuando te cuento historias fantásticas
y observo en calma las estrellas.
Me pregunto: ¿me quieres cuando duermo?
ALBORADA
A la
hora en que la noche
levanta su velo
aparece la piel del día.
A la hora en que las estrellas
se vuelven palomas
tus ojos aún llenos de noche
me miran con asombro.
ALBORADA
(2)
Tus
cabellos sobre los hombros
como el sol sobre el horizonte.
Tu risa
un arroyuelo claro.
Y tu mirada recatada
como las grutas de tu espíritu.
ROSA DE
ORIENTE
Eres como las rosas
que al céfiro regalan
sus mejores colores
y ocultan en la noche
sus fragancias secretas.
Te conocí en las sombras
de pálidas alboradas
con el vino carmesí
reluciendo en el cristal
sobre los labios amados.
OTOÑO
Te ocultaré la tristeza de mi jardín,
no verás el invierno de mi corazón.
El
céfiro rozó la piel de tus mejillas
y me trajo las hojas secas del otoño.
Aguardo
a que el sol ilumine mis recuerdos,
aterido bajo la humedad de los árboles.
LA LUNA
Con el sigilo de la luna en el estanque
me sumergí en el silencio de tu amor.
No lo denunció el vigía de la noche
pero tú lo percibiste en la oscuridad.
EN EL
JARDÍN
Te alejaste como el dulce canto
de un ave al atardecer.
El breve escalofrío de la hierba
sobre la piel del jardín abandonado
aún retiene tu húmedo contacto.
Las palomas heridas de tus manos
habrán volado ya muy lejos,
muy lejos de los sueños que no tuve,
EN EL
RÍO
Cuando llegué
la luna descendía por el río
como una rosa blanca.
Me eché
sobre la tierra
para oír su cadencia
y distinguí entre los árboles
la música de tus pies en el agua.
EN LAS
MONTAÑAS DE ORIENTE
El viento y la luz se desprenden de las montañas
del país donde las flores juegan a ser mariposas.
Vienen desde muy lejos,
atraviesan el desierto, las dunas en sombra,
pero no pierden su aroma ni tu amor se disipa.
AL ANOCHECER
Cuando las tortugas y el sol abandonan la playa
crecen las sombras en tus ojos
y la espuma del mar se encrespa blanca
para sentir el oleaje que llevas oculto en los senos.
AL ALBA
Tu amor sale de mí
como la aurora del mar.
La luz de tus ojos ilumina mi casa
y en los muros forma dibujos
de recuerdos hermosos.
A LA
ESPERA
Salí en la noche a sembrar flores
mientras esperaba la respuesta de mi amada.
Sobre las sombras se elevó la luna,
recordé su pálida frente, su mirada
y sus pies descalzos como pétalos.
Un
collar de luceros
marcaba la distancia entre nosotros,
me llegaba el céfiro blanco de su aliento
pero su voz continuaba demorada.
Desde entonces, a la caída del sol,
acecho las estrellas.
EL SUR
A los ojos de bruma del norte
les cuesta descubrir el azul del sur,
no distinguen las nubes de las dunas,
ni hasta dónde la espuma marina
remonta el espíritu de las aves.
Un
sabio de Jorasán me dijo un día:
"Los peces no verán nunca el cielo,
déjalos en sus oscuras simas
para las que no necesitan alas".
LA
VISITA
Te fui a visitar antes de partir
y tu conversación me hizo sentir
que si había llegado con harapos
te abandonaba vestido de gala.
EL COMETA
La sombra del limonero sobre la hierba
es como si hubieras dejado tu manto
extendido antes de despuntar el día.
Si fueras como la luna volverías
pero fuiste como un cometa fugaz
que dejó abandonada su cola en mi jardín.
ALBAYZÍN
Cuando descendiste del Albayzín
era de noche, pero aún traías
el brillo del crepúsculo en los ojos.
Te aguardaban los pájaros cautivos
ocultos entre las rocas del monte
y yo, como arrayán de una sola hoja
en el camino de tu casa al río.
LEJANÍA
Abriré la noche como una rosa oscura
a ver si te encuentro entre sus pétalos
y percibo el olor de tus sueños,
la caricia de tu pelo,
el sabor de tus labios que hace tanto tiempo no he probado.
FELICIDAD
Mucho, mucho más me das tú.
Las flores ignoran que hieren al viento.
Deseo que seas feliz, aunque estés tan lejos,
en esos paisajes tan llenos de tus pasos y tus silencios.
RESIGNACIÓN
Como el rocío sobre los árboles,
sobre nuestras cabezas cae tu bendición
¡Oh, Allah! imploramos tu perdón y auxilio.
Danos lo que necesita la flor,
el racimo de uvas.
la espiga de trigo,
para crecer en el fango.
TUS
LABIOS Y TUS OJOS
Temo más a lo que digan tus labios
que al blandir de las lanzas en batalla.
La dulce herida que producen unos ojos femeninos
arde más que las causadas por espadas toledanas.
EL FUEGO
DE TU AMOR
Said al-Bistami me dijo un día:
¿Ves la candela recién encendida?
cuando empieza a lucir la apaga un soplo,
pero cuando prende la llama en la leña,
tu mismo soplo la aviva y expande.
Así es tu amor, crece en el tiempo
y sus brasas jamás se extinguirán.
INVITACIÓN
Deseo que aparezcas con el céfiro que remece las copas de las palmas
y que sirve de abrigo a mis desvelos.
No traigas más joyas que tus ojos y cúbrete con un velo azul,
el guardián no será capaz de distinguir la fragancia de tu cuerpo
ni apartar tu alma del camino.
ABRAZO
Crees
que abrazo tu cuerpo
pero abrazo tu alma,
manojo de piel y labios
en tu talle en flor
cimbreando en mis brazos
REGALO
Las piedras preciosas que te ofrezco
brillan al posarlas sobre tu cofre de alhajas
pero palidecen al rozar tu piel,
LA HIJA
DEL SOL
Su
sonrisa
llenaba de margaritas
los silencios
En sus ojos
cantaban pájaros,
en sus mejillas
maduraban manzanas.
Es la hija del sol,
la que surgió de la tierra
y brilla en el agua,
la que tiene el corazón
como un manojo de fuego.
ORACIÓN
Oh,
Allah!
no puedo agradecerte
los bienes que me concedes
si se los quitas a otros.
Por eso me embriago
con la luz del vino,
por eso me sumerjo
en la oscuridad del sexo.
Eso no me lo otorgas
sino que me lo niegas.
Busco el placer
para mi y para los demás
sin causar sufrimiento alguno.
POEMA
ERÓTICO
La pluma
de la alondra,
la gota del rocío,
la hoja del sauce,
me llevan a tu almohada.
Tus
párpados palidecen
como la luna de día
pero tus ojos denuncian
la noche que pasamos juntos
sin más luz que tu cuerpo.
NOCHE
GLORIOSA
Hice míos los versos de Ibn Safar para dedicarte
este poema:
Recorrí con mis besos las huellas de tus pasos,
como el lector recorre las letras en la linea.
Cubrí con sedas y velos de amor las dunas de tus pechos
mientras ocultabas la media luna de tu rostro.
Nos besamos y acariciamos
hasta que rompimos los hilos de las perlas
que abrazaban nuestros cuerpos
¡Oh, noche gloriosa!
DESENCUENTRO
.
Te
desprenderé del viento.
Te
arrebataré del mar.
Seré
lluvia en tu risa,
lágrima
en tus ojos.
Beberé
en tu copa azul
y me
sumergiré
en el
crepúsculo de tus muslos.
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